Chernobyl, los finales

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Nos acercamos al final de otra serie de HBO que destaca indiscutiblemente. No ha terminado de pasar la avalancha de Game of Thrones, una de las series más comentadas de la televisión mundial, cuando HBO lanza esta miniserie que ha causado impacto y ha dejado al público y a la crítica absolutamente fascinados; ya se ha convertido, valga decir, en la serie mejor calificada en la lista de Internet Movie Data Base. Estamos hablando, por supuesto, de Chernobyl.

Sólo nos queda esperar el cierre del destino de estos personajes oscuros, poderosos y al mismo tiempo profundamente humanos que dieron todo por el todo frente a una catástrofe que pudo haber sido más apocalíptica aún.

            Como ya bien hemos visto, algunos hombres se atrevieron a enfrentar al monstruo de la burocracia del poder soviético que en cualquier pequeña cosa veía una traición y tapiaba las verdades con la argamasa de los ocultamientos.

Uno de estos hombres fue el científico Valeri Legasov, interpretado por Jared Harris, actor británico que ha trabajado en una buena cantidad de filmes independientes, encarnando entre otros a Andy Warhol en I Shot Andy Warhol (1996) y a John Lennon en Two of Us (2000).

Legasov, podemos decir, trató hasta el final de mantenerse honesto y de contar la verdad no sólo sobre lo que causó la explosión de Chernóbil sino también de mostrar la dimensión de lo ocurrido. En agosto de 1986, en Viena y como parte de la delegación soviética en la reunión extraordinaria de la Agencia Internacional de la Energía Atómica, Legasov hizo lo que creía correcto y habló. Por supuesto, el gobierno soviético trató de negarlo todo, y como retaliación hacia Legasov le negó, en 1987, el título de Héroe de la Nación. Quién sabe si tal desprecio sería importante para el científico, lo cierto es que, tal como él mismo personaje lo vaticina en la serie, empezó a enfermar. Sumado a ello, cayó en una fuerte depresión, posiblemente por sentirse culpable de haber llevado hacia las cargas radioactivas a más de seiscientas mil personas, entre bomberos, mineros, soldados y «voluntarios».

Desde 1986 a estos tiempos, han muerto unos sesenta mil liquidadores (aquellos que estuvieron en Chernóbil y Prípiat encargados de recoger, limpiar, mitigar el desastre) y alrededor de ciento cincuenta mil han quedado discapacitados.

¿Pudo hacerse de otra manera? ¿Pudo reducirse el riesgo humano? La serie muestra cómo quizás en algunos momentos no hubo otra salida, pero también cómo muchos fueron engañados y llevados hacia un infierno que desconocían. Lo que sí es cierto, es que Legasov evitó una catástrofe mayor que pudo acabar con gran parte de Europa. Con todo, el peso de la conciencia lo llevó a grabar unos casetes donde contaba su verdad para luego quitarse la vida; corría el año de 1988. Yeltsin, en 1996, le concedió el título póstumo de Héroe de la Federación Rusa.

Boris Shcherbina, otro de los personajes cruciales de Chernobyl y que también actuó desde su lugar posible para evitar peores cosas, está interpretado por Stellan Skarsgård, mítico actor sueco con más de 140 créditos en el cine y que se diera a conocer bajo la batuta del delirante Lars von Trier; por cierto, fue con Breaking the Waves (1996), de Von Trier, que Skarsgård obtuvo su gran reconocimiento actoral. Lo hizo, dato curioso, junto a Emily Watson, con quien vuelve actuar ahora en Chernobyl; él, ya sabemos, como Boris Shcherbina, ella como la científico Ulana Khomyuk.

Shcherbina también existió en la vida real; fue un político de origen ucraniano y miembro del Comité Central del Partido Comunista. Para 1984 ya era Vicepresidente del Consejo de Ministros. El mismo Mijaíl Gorbachov le encargó tomar las riendas de la tragedia de Chernóbil. Tal como se ve en la serie, Shcherbina actuó, al inicio, como el típico burócrata soviético, pared de mentiras y ocultamientos, pero luego se percató de la gravedad del asunto y comenzó a trabajar junto a Legasov. Shcherbina falleció en 1990. La causa de su muerte, por tratarse de un alto funcionario soviético, se mantiene sin revelar.

Ulana Khomyuk, personaje destacado en la búsqueda de la verdad, no existió; ella representa a un grupo de científicos que trabajaron tenazmente junto a Legasov en la investigación final. Emily Watson, la actriz que la encarna, es una reconocida actriz británica con nominaciones al Oscar y los Golden Globes.

Hoy día, en torno a la planta de Chernóbil hay una zona de seguridad de treinta kilómetros, a lo que se suman más de cuatro mil kilómetros cuadrados entre Ucrania y Bielorrusia de una zona de reserva natural, la más grande de Europa. Allí, desde hace tiempo, y a pesar de la radiación, crece una flora y una fauna abundante y en apariencia sana.

También hoy se realizan excursiones a la ciudad de Prípiat y Chernóbil; hay de varios días y están aprobadas por el estado ucraniano. Una vez allá, los guías le señalan a los particulares turistas el tiempo máximo que pueden permanecer en las zonas; en algunos lugares, diez minutos máximo. También dicha excursión se lleva a cabo siempre con un contador Geiger a la mano que mide los niveles de radiación. La ciudad, sin duda, sigue estando contaminada.

Ya lo sabes, este viernes 7 de junio, no te pierdas el impactante capítulo final de la serie de HBO que está haciendo historia: Chernobyl. Sólo por HBO.

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