El tiempo de Aquaman

16/10 · Por HBO · Lectura de 2 min.

En octubre, HBO nos trae otra gran historia del universo DC. Esta vez se trata de Aquaman, una aventura entre dos mundos y un héroe.

Cabe preguntarse por qué estos son los años de las grandes historias cinematográficas de súper héroes. Podemos, claro está, acudir a una cantidad de respuestas de corte sociológico o filosófico, pero hay una que es muy cierta y de lo más sencilla: se hacen porque hoy día, como nunca, se puede.

Con la tecnología de nuestros tiempos, las grandes casas productoras de Hollywood tienen en su poder recrear de manera absolutamente vívida mundos insospechados; en este caso, la patria submarina de Aquaman. 

Es curioso, pero escenificar una nave espacial a miles de kilómetros de la Tierra siempre fue más factible que mostrar las profundidades de los mares de nuestro propio planeta. Si bien las cosas «flotan» tanto en el agua como en el espacio, es mucho más dable representar un ambiente seco que uno donde el espacio está contenido en una membrana elástica que ondula (el agua, obviamente) y hace que todo lo que pueda ser percibido allí también ondule, empezando, mire usted qué detalle tan nimio, por el cabello humano.

Aquaman

    Pero Aquaman tampoco resulta un personaje fácil. En general, todo el mundo sabe quién es, pero realmente no se trata de un héroe de los de primera fila como Superman, Batman o la Mujer maravilla. De hecho, la mayoría de las personas conocen al súper hombre de los océanos por su participación en el film reciente de la Liga de la Justicia y por alguna serie animada de unas cuantas décadas atrás. 

No obstante, la activación de la Liga por parte de DC ha sido perfecta para también contar las historias individuales de sus miembros, entre ellos, claro está, la de Arthur Curry, mejor conocido como Aquaman. 

Sin duda, todo esto forma parte de una gran estrategia. Aquaman, encarnado por Jason Momoa, se asomó en Batman versus Superman: Dawn of Justice (2016), para luego formar parte del equipo en Justice League (2017) y así terminar protagonizando su propia película en 2018. 

Aquaman

Acá, eso sí, hay un nombre clave: Jason Momoa, uno de los actores más sensuales y exóticos de los últimos años. Ha de recordarse que Momoa acaparó la atención del público en el papel de Ronon Dex en la serie Stargate Atlantis (2004-2009), pero sobre todo, como Khal Drogo en Game of Thrones (2011-2012) de HBO. 

De aquel guerrero feroz de los Dothraki al rey de los mares no hay mucha distancia, si pensamos sobre todo en la figura del Aquaman de los cómics  de los noventa, cuando, bajo la tutela del escritor Peter David, el súper héroe apareció por primera vez con cabello largo y barba. En aquel momento y como siempre ha sido, Aquaman era rubio, pero en estos tiempos de la diversidad, Momoa, el actor fornido, de barba y melena, nacido además en la isla Nanakuli en la lejana y marina Hawái, pintó como anillo al dedo. Podemos decir que Jason Momoa tenía que nacer (y crecer) para traer a la vida al Aquaman del siglo XXI. 

Luego, también era necesario un director capaz de manejar grandes producciones. Hoy día andan dando vueltas unos cuantos súper directores de súper producciones heroicas. Zack Snyder es uno de ellos. Pero el que le tocó a Aquaman, paradójicamente, vino de unas tierras un tanto más oscuras. 

Aquaman

James Wan conoció la fama gracias a la cinta de horror Saw (2004), todo un golpe de timón al género estrenada como independiente en Sundance, y que luego se convirtió en una saga comercial —producida por Wan— que terminó siendo más de lo mismo, pero que sin duda exitosa. 

Desde entonces, el cineasta que ahora cuenta con cuarenta y dos años, no ha parado de producir y dirigir terror. Nos ha entregado, en su rol de director macabro, Dead Silence y Death Sentence en 2007, e Insidious en 2008. Con la famosa The Conjuring (2013) empezó a armar lo que hoy conocemos como el universo Warren. Allí están, bajo su producción, Annabelle (y sus secuelas), The Nun (2018) y The Curse of La Llorona (2019). 

Aquaman

The Conjuring, tal como se ha dicho, inicia la saga que gira en torno a Ed (Patrick Wilson) y Lorraine Warren (Vera Farmiga). Los Warren fueron dos personas reales, él demonólogo reconocido por la iglesia católica y ella médium, que dedicaron buena parte de su vida a investigar fenómenos paranormales y se hicieron además de una colección de supuestos objetos malditos con el fin de fundar un museo en un casa en Connecticut. Wan y su gente han ido introduciendo en las diferentes historias personajes, espectros y objetos que giran en torno a los célebres investigadores del más allá, y así nos han entregado las cintas de horror más taquilleras de los últimos tiempos. 

No obstante, para 2015, James Wan da un giro en su carrera, se adentra en el cine de acción y rubrica la séptima entrega de los imparables rápidos y furiosos. Furious Seven no es una película de súper héroes, pero sí de héroes y mucho ajetreo. Quizás de allí le quedó el gusto, pues ya para 2018 estaba montando en las carteleras Aquaman.

Aquaman

En la cinta se mantienen los orígenes del súper héroe tal como se asentaron en los cómics de 1959 y que luego se reconfirmaron en 2010. Arthur Curry es hijo de un farero (ser humano) y de la reina Atlanna, interpretada por Nicole Kidman. Orm, el oscuro hermano de Arthur, también tiene acá un rol importante. Pero su origen, al contrario que en los cómics, no es humano. Patrick Wilson, con quien repite fielmente Wan, toma el rol del prepotente y avaricioso hermano. De nuevo contrario a los cómics, Orm tiene notables poderes que usará para combatir a su hermano y también para intentar destruir a los terrestres. 

Una amenaza, un gran peligro, un conflicto entre el mar y la tierra, y allí, al frente, un héroe mitad humano y mitad de las profundidades.

Aquaman, a partir de octubre, por HBO y HBO GO.

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