¿De qué trata Había Una Vez...En Hollywood?

1/1 · Por HBO

HBO presenta Había una vez… en Hollywood (Once Upon a Time… in Hollywood, 2019), la más reciente película del cineasta de culto Quentin Tarantino, un film entre la belleza de la nostalgia cinematográfica, el humor y la violencia de un mundo enloquecido.

Tarantino, Homero y la madurez

Se dice que La Ilíada y La Odisea están escritas por Homero. También que La Odisea es la obra de madurez de este hipotético y ciego poeta. La Odisea, como sabemos, narra el viaje de vuelta de Ulises u Odiseo a su tierra Ítaca. El héroe, muchos antes, estuvo en la guerra de Troya, guerra que narra La Ilíada, donde toma vital importancia el concepto de areté. Alcanzar la areté para Aquiles (el héroe de La Ilíada) consistía en la perfección del combate o incluso en morir en el campo en plena refriega. Por el contrario, La Odisea resalta la astucia de Ulises, su capacidad para salirse con la suya y no morir en el intento. La Odisea, como obra de madurez, es más reposada, cargada de drama, diálogos, reflexiones y de búsqueda familiar. Aunque, debe observarse, no falta la violencia y la sangre.

Quentin Tarantino está haciendo películas desde 1987. Cuando era empleado de Video Archives, un video club en California, hizo su primer largo en blanco y negro junto a Craig Harmann, que también trabajaba en el club. El film se hizo con cinco mil dólares, y los actores, entre otros aficionados, fueron Tarantino y el mismo Harmann. La película sufrió daño en un incendio, y de setenta minutos que tenía pasó a media hora. Con todo, puede considerarse que Tarantino está haciendo cine desde entonces. Tenía, para 1987, veinticuatro años. En 2019 habían pasado ya veintisiete desde ese primer intento y Tarantino contaba con cincuenta y seis.

El tiempo no pasa en vano. El director lleva nueve filmes —o diez, si se prefiere—, uno que otro mediometraje y una buena cantidad de guiones de cine. Hay en él talento, conocimiento y, con los años, experiencia y sabiduría que se expresa en un cine propio donde abundan los personas entrañables y, en cierto modo, esperpénticos, el amor al cine y el regodeo en la violencia.

La historia

No obstante, Tarantino no es exclusivamente violento —ni en sus filmes más radicales, como los dos de Kill Bill  (2002 y 2003) o Django Unchained (2012)— y tampoco deja de demostrar su amor al cine de otras épocas en el constante homenaje a las películas de artes marciales, de blaxploitation y de vaqueros, entre otras.

A diferencia de otros filmes de Tarantino, Había una vez… en Hollywood deja lo más duro de la violencia para el final y hace del mismo cine el centro de su historia. El homenaje se vuelve protagonista. De hecho, el film comienza justamente con una escena que se va detrás de la magia: una entrevista en un set de filmación de una película de vaqueros (recordemos que los dos últimos filmes de Tarantino, Django Unchained y Los 8 Más Odiados (The Hateful 8)van del lejano oeste). Es el año 1969 y la televisión es en blanco y negro: ya estamos pues en otro tiempo y detrás de las cámaras de las películas que ama el cineasta. El homenaje ahora es completo, absoluto.

De modo que ahí estamos, frente a estos dos personajes que forman parte de la ilusión del cine: el actor es Rick Dalton (Leonardo DiCaprio) y su doble de acción Cliff Booth (Brad Pitt).

Los mejores tiempos de Dalton comienzan a quedar atrás. Ya lleva demasiados papeles de vaquero en la televisión… y demasiados tragos. Cliff, por su parte, es un veterano de guerra y no sólo el doble de Dalton, sino también una especie de amigo/valet que lleva a Dalton de su casa a los estudios y viceversa, pues éste ya no puede manejar de tantas boletas que le han puesto por conducir ebrio. Dalton, en la calle Cielo Drive, es vecino de un nuevo chico terrible de Hollywood, el director Roman Polanski (Rafal Zawierucha), y de su esposa embarazada, Sharon Tate (Margot Robbie). Cliff vive en un remolque con su perro y pareciera estar conforme con la vida precaria que lleva.

Por supuesto, si tenemos a Sharon Tate en 1969, también tenemos a la familia Manson dando vueltas. Sin embargo, no es este el tema central de la película, y Tarantino ni siquiera se aferrará a la realidad histórica a la hora de resolver las cosas. Tal como lo hizo en Inglourious Basterds (2009), hará lo que mejor le parece.

 Un mundo muere, otro nace

Así, Tarantino irá entrelazando los arcos del caso Tate con la historia de nuestros dos personajes. No es casual que el sitio donde vive la familia Manson sea el Rancho Spahn, un extensión agreste de Los Ángeles donde solían filmarse películas de vaqueros.

Esto no es invento de Tarantino, fue así en realidad, pero en la ficción no deja de ser un dato significativo y simbólico. Tarantino parece hacernos ver que sobre el lugar donde se filmaron ficciones que incentivaban el heroísmo, la dignidad, la dureza de carácter frente a las adversidades, el coraje para dar la cara y batallar, se ha instaurado una realidad que al director se la antoja blandengue y poco digna: los hippies de la familia Manson. Al final, además, desquiciados asesinos.

Un mundo moría y otro se perfilaba. A Tarantino parece no gustarle lo que vino después, siente nostalgia e intenta recuperar lo perdido a través de la ficción, de esta cinta homenaje y llena de su forma particular de amar el cine.

Había una vez… en Hollywood despliega escenas brillantes que son como pequeñas historias con vida propia. Hay momentos cargados de belleza (de una particular belleza, anótese), como en el que vemos a Sharon Tate yendo sola al cine. Margot Robbie no pudo quedar más perfecta en estas imágenes. Hay también momentos cargados de humor, como el insólito mano a mano (literal) entre Bruce Lee (Mike Moh) y Cliff Booth. El veterano de guerra será siempre la piedra de tranca para todo aquel que ande con ínfulas, Bruce Lee entre ellos, pero sobre todo, los hippies de la familia Manson.

Los actores

Entre DiCaprio y Pitt termina habiendo una magnífica buena onda que hace que los dos se muevan con naturalidad en sus roles y se potencien el uno al otro. DiCaprio hizo, sin duda, una excelente interpretación entre el derrape y la depresión, pero fue Pitt quien descolló en su rol, tanto que terminó llevándose el Oscar a Mejor actor de reparto; su segundo Oscar, pues ya se había ganado uno como productor de 12 Years a Slave (2013). Por igual se llevó su segundo Globo de Oro en la misma categoría. El anterior —también como actor de reparto— lo obtuvo por 12 Monos (Twelve Monkeys 1995). Le va bien el 12 a Pitt.

Por el lado de la historia de la familia Manson, el actor Damon Herriman hará de Charles Manson. Herriman ya interpretó al personaje en uno de los episodios de la segunda temporada de la serie Mindhunter.

La familia cuenta con una corte de jóvenes seguidoras: la actriz Dakota Fanning, como Squeaky Fromme; Margaret Qualley, como Pussycat, una Lolita muy hippie; Mikey Madison como Susan “Sadie” Atkins, una de las asesinas del caso Tate; Madisen Beaty, como Patricia “Katie” Krenwinkel, también asesina de Sharon Tate; Lena Duhham, la guionista, directora y protagonista de Girls, como Gypsy, y Maya Hawke o Maya Ray Thurman Hawke, la hija de Ethan Hawke y Uma Thurman, como Flowerchild.

Tienen también apariciones Al Pacino, como el agente de Dalton; Luke Perry, como un actor de películas de vaqueros; Damian Lewis, el protagonista de la serie Homeland, como Steve McQueen, y Burt Reynolds como George Spahn, el dueño del famoso rancho.

 

Había una vez… en Hollywood resulta así un trabajo mucho más sereno y empático de Tarantino, mucho más sabio y amoroso, sin duda, en su generosa obsesión por el cine. Un film rico, poderoso, divertido y original que se toma su tiempo, que se detiene en las imágenes y que despliega lo mejor del cineasta, incluso en los momentos cargados de tensión y violencia.

Había una vez… en Hollywood, disfrútala a partir de abril en HBO y HBO GO.

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