Dolor y Gloria, la cumbre de Almodóvar

30/9 · Por HBO

Acompaña en este viaje vital a Salvador, un director de cine falto de inspiración que busca reencontrarse con la creatividad y consigo mismo.

Dolor y Gloria, el drama más personal de Almodóvar

Dolor y gloria (2019) es una obra maestra sobre el paso del tiempo y la identidad. Pedro Almodóvar nos entrega una película de drama, reposada y, al mismo tiempo, poderosa, cargada de una profundidad madura que lleva mucho de la vida del propio autor. Es así: estamos ante un film donde cuentan los-años-después en un sentido totalmente abarcador, pues tenemos allí los años después de Almodóvar y los años después de Salvador, un cineasta ya en sus tiempos de baja, aquejado por el dolor físico y la escasa inspiración. 

Reencuentros reales y de ficción

Salvador Mallo está, tal como se ha dicho, de salida, pero ha recorrido un camino artístico de buenas luces. Sin embargo, la gloria lo ha dejado a la orilla de la soledad, y el tiempo cerca de un retiro no del todo deseado. A este hombre mayor, con dolencias físicas y del alma, lo encarna Antonio Banderas, quien, tras veintidós años, se reencuentra con el célebre cineasta manchego para entregar uno de los mejores papeles de su vida, una actuación entrañable que el emporio de Hollywood no había podido ofrecerle, empeñado, como estaba, en meterlo en papeles de latino sexy.

Banderas, por cierto, sufrió un infarto en aquellos días, por lo que el director, al notar que algo en él había cambiado, lo invitó a que usara esa experiencia en la filmación para mostrar más a fondo cómo su personaje lidiaba con el sufrimiento y la cercanía de la muerte.

Almodóvar nos ofrece así un lienzo de encuentros en los tiempos del ocaso. Con todo, sus obsesiones siguen estando presentes, pero tratadas ahora con la sensibilidad decantada de los años. Una obra de teatro y un dibujo, dos expresiones artísticas, serán los disparadores del viaje hacia ese lugar de los temas recurrentes dado ahora por los encuentros. Allí estará el niño de los años sesenta, el descubrimiento del cuerpo masculino y las preferencias sexuales. También estará el tema del amor de la madre y el del amor de la plenitud y el deseo por el otro.

Penélope Cruz, quien por igual tiene que agradecerle a Almodóvar sus mejores actuaciones, corre acá con el rol de una madre de temple con quien Mallo/Almodóvar anhela la redención de las cuentas salvadas. Cabe destacar que una magnífica Julieta Serrano carga con la responsabilidad de interpretar a la madre ya anciana.

En el rol del amante que regresa años después se encuentra el actor argentino Leonardo Sbaraglia. Inolvidable y fresco resulta Asier Etxeandia, quien encarna un personaje que pone en mucho la nota de gracia y de humor que Almodóvar ha demostrado manejar con maestría todos estos años (nadie puede olvidar, por supuesto, la espléndida comedia de 1988, Mujeres al borde de un ataque de nervios). Etxeandia interpreta a Alberto Crespo, un actor que protagonizó una de las películas de Mallo y con quien las cosas terminaron mal treinta años atrás.

El dolor y la cercanía con la muerte

La memoria teje la historia, y por igual el dolor: el dolor de las migrañas, de la espalda; el dolor que, al cabo de los años, parece ser lo único que nos queda. El aliciente de la droga surge como un modo de apaciguar ese dolor. Almodóvar ha dicho que él jamás consumió heroína, pero que su presencia en la cinta es importante, porque la droga estuvo muy presente en los años ochenta, aquellos de excesos voraces y alturas creativas. Muchos tomaban la droga en aquel entonces, ha dicho el director, y muchos de sus ídolos lo hacían. No obstante, en este caso, su visión es diferente: la droga toma la forma de un pesado adormecimiento contra el dolor real de la espalda y las migrañas. Es parte de los achaques de la edad, pero también quizás una especie de metáfora de la cercanía con la muerte que trae el recuerdo de lo vivido.

La gloria del cine

Dolor y gloria fue nominada a Mejor película internacional en el Oscar, y a Mejor película en lengua extranjera en los Globo de Oro. Antonio Banderas mereció nominaciones a Mejor actor en ambos premios. En Cannes, sí se llevó el premio a Mejor actor, así como también en los premios Goya, el máximo galardón de España. Por su parte, Almodóvar se hizo del Goya a Mejor director y a Mejor película. Y para sumar éxitos, la revista Time nombró el film como el mejor de los estrenados en 2019, calificándolo como la obra más "resplandeciente y conmovedora" del cineasta manchego.

Dolor y gloria, una joya de madurez de Pedro Almodóvar, viernes 9 de Octubre en HBO Mundi y HBO GO.

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