Trilogía de Matrix, un clásico que llega a los veinte años

10/4 · Por HBO · Lectura de 3 min.

Se cumplen veinte años del estreno de la primera película de la trilogía de Matrix.

Se cumplen veinte años del estreno de la primera película de la trilogía de Matrix. Veinte años después, una buena cantidad de científicos, filósofos y empresarios como Elon Musk comienzan a hablar de la posibilidad de que el universo sea una simulación. Son teorías, por supuesto, pero no absurdas, sino basadas en una física muy avanzada. Se dice, por ejemplo, que no existe una verdadera continuidad de energía y de materia, sino que ambas funcionan de manera granular: tal como la pixelación de una pantalla cuando se ve muy de cerca. También hay quien argumenta que todo el universo funciona de manera tan matemática que parece más bien el programa de una gigantesca computadora. Por otro lado, la teoría del universo holográfico nos dice que toda la información contenida en un cierto espacio puede ser delimitada y contenida en sus paredes; es decir, que la información podría tener una estructura dimensional y que, por supuesto, el mundo y el universo no serían más que zonas de información seccionada. Otra teoría se hace eco de la realidad virtual y viene por la vía de los video juegos; un poco lo que plantea es que al ritmo que vamos con las simulaciones digitales, podría llegar un momento en que una civilización futura o avanzada cree una realidad virtual perfecta, como sería la nuestra, la actual. Es decir, esta teoría, de algún modo supone que el futuro ya fue o ya es, y que nosotros somos una simulación de esa civilización humana ultra avanzada.

El tema es complejo, pero lo cierto es que hoy en día, veinte años después del film The Matrix, se habla con mucha fuerza de esto. Pero por supuesto, estas teorías que parecen muy nuevas, tienen ya antecedentes en la antigüedad. Allí está la imagen ilusoria del mundo que nace de hinduismo y cuyo principio es conocido como maya. Está incluso Platón, quien llegó a hablar del mundo de las cosas (el de los seres humanos) como una ilusión de un cielo o universo superior, que sería el de las formas o las ideas.

La trilogía creada por los hermanos, hoy día hermanas, Wachowski, se inspiraba en estas ideas antiguas, y también en la idea del simulacro del pensador francés Jean Baudrillard, quien habla de la proliferación de los signos en la era moderna, donde todo gira y se representa a sí mismo; la publicidad simula la realidad, la política simula el espectáculo, los chats virtuales simulan relaciones de pareja y el sexo, o más: la realidad virtual simula la vida misma. El simulacro de los signos es un vórtice donde cabe todo, donde todo se mezcla, donde todo se vale. De allí que The Matrix haya sido entendida como una obra cumbre de la posmodernidad, donde, justamente, la palabra pastiche valida una forma de hacer arte y de entender el mundo: es ánime japonés, más un homenaje a las viejas películas de artes marciales, más un agregado de ciertas ideas filosóficas y religiosas por acá señaladas, más tecnología, más la moda unida al sado-maso del cuero y del látex, más el ciberpunk, más la estructura narrativa del viaje del héroe... The Matrix es un universo complejo, que además se adentró en la narrativa transmediática, pues la trilogía corrió en paralelo a los juegos de videos, cortometrajes y cómics que extendían y completaban las historia central. En cuanto a la tecnología, para el caso, visual, la trilogía hizo famosa el llamado Bullet Time, una técnica que consiste en casi detener la acción (pero no por completo) y así permitir al espectador fijarse en movimientos veloces, como el famoso recorrido de las balas en The Matrix, al tiempo que la cámara gira y cambia la perspectiva. No fueron los Wachowski los primeros en utilizar esta tecnología, pero sí la hicieron popular encontrando en su trilogía el motivo perfecto para usarla.

Se calcula que la trilogía de Matrix ha dado 1.633 millones de dólares en todo el mundo, nada mal para haber comenzado con un film que en marzo de 1999 no creaba muchas expectativas ante el estreno próximo de otra cinta de ciencia ficción muy esperada, Star Wars: Episode I - The Phantom Menace. La primera, es decir, The Matrix, ha recaudo en todo el mundo 463,517,383 millones de dólares. Otros números a saber: Matrix Reloaded alcanzó los 742 millones de dólares en todo el mundo, y Matrix Revolutions, la última de la trilogía y la menos exitosa, logró hacer 427 millones.

Algunas historias quedan flotando en el espacio y se repiten cada tanto, casi como un simulacro que necesita validarse a sí mismo. Originalmente no se había pensado en Keanu Reeves para hacer de Neo, sino en Will Smith, quien rechazó el papel (se debe haber arrepentido mucho). Se dice incluso que se le había propuesto el rol de Neo —de Neo, atención— a Sandra Bullock, y que si ella aceptaba, el guion cambiaba para que la protagonista fuese una chica. Keanu Reeves, aunque nunca fue la primera opción, digamos que terminó siendo el perfecto Neo. Su rostro, de ninguna y de todas partes, asiático, latino, caucásico, exótico a lo Benetton, encaja perfecto para este héroe posmoderno que trajina mundos apocalípticos y virtuales. Y por supuesto, nunca olvidaremos a Laurence Fishburne haciendo de Morfeo y a Carrie-Anne Moss como Trinity. Sin duda, los tres personajes son la trinidad de los tiempos del simulacro.

No te pierdas, este mes, tres películas que llegaron para quedarse, para convertirse en clásicos, para dejar huella en la historia del cine. La trilogía de Matrix, este mes, por HBO y cuando quieres por HBO GO.

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